¿Quién soy? No puedo responder a esta pregunta sin mirar a mis raíces -como los árboles- las bases que me sostienen en el mundo, mi origen, de donde he nacido y crecido. Pues hace mucho tiempo comprendí que los seres humanos somos un conjunto de lugares, personas, experiencias, aprendizajes, caminos... un cúmulo de cosas que nos conforman como individuos y aun más importante, donde siempre quedan partes de nosotros y de donde siempre nos llevamos una parte. Por eso para responder a la pregunta con la que inicio este texto necesito primero saber qué me hace ser quien soy, ¿y qué mejor forma que recordar?
Hoy escribo para no olvidar, para mantenerme presente y aún más importante, para reconocerme. Estoy a punto de terminar uno de los ciclos más importantes de mi vida y avistando tantas hojas en blanco que aún no sé cómo llenar, me pareció una buena idea ver lo que ya he escrito y que hoy me tiene aquí.
Soy muchas más cosas, pero al final todo se desprende de un mismo origen, de mi contexto. Nací en un momento definido, de unas personas específicas, en un lugar determinado. Corren por mis venas las vidas de mis ancestros y lo que he aprendido en mi casa, mi barrio, mi escuela, mi pueblo... y yo doy cuenta de ello. Sobre esa base he vivido, pero muchas raíces se han desprendido de ese origen y se han afianzado al suelo sobre el que me edifico.
Soy los amigos que han llegado, se han ido y han permanecido.
Soy los lugares por los que he pasado, que he visitado y donde he vivido.
Soy los aprendizajes que he adquirido, que he refutado y que he desechado.
Soy los riesgos que he tomado, los pasos que he equivocado y los logros que he ganado.
Soy... soy el pasado y ahora el futuro. Hoy soy quien soy y seguramente, diferente a quien seré mañana.
Hoy escribo para no olvidar, para mantenerme presente y aún más importante, para reconocerme. Estoy a punto de terminar uno de los ciclos más importantes de mi vida y avistando tantas hojas en blanco que aún no sé cómo llenar, me pareció una buena idea ver lo que ya he escrito y que hoy me tiene aquí.
Soy mis sueños
Verme es ver un océano infinito de posibilidades porque creo en ellas, porque siempre he creído. Nunca he sabido qué quiero ser y hablando en términos generales, tener muchas opciones es algo que siempre me ha abrumado. Desde sirena, pasando por profesora, cantante, bióloga marina, arqueóloga, pintora, saxofonista, hasta abogada, actriz y finalmente, periodista. Cada una de esas facetas que quise ser y no fui, me ha hecho titularme en lo que hago hoy.Soy mis historias
Desde que tengo uso de razón he tenido una gran imaginación, una que le daba vida a mis dibujos de bolitas y palitos mientras me sentaba a jugar sola con mis cuadernos y que le daba voz a las muñecas y nuevos rostros a mi cuerpo. Aprender a escribir fue la primera puerta que se abrió para mí a un nuevo mundo, uno en el que podía compartir lo que soñaba con otros. Escribí obras de teatro que representaba frente a las visitas de mis padres, poemas a amores imaginarios y múltiples aventuras que se escondían en el baño. Desde entonces se ha convertido en una necesidad a pesar de la inseguridad y que me impulsó a hacerlo profesionalmente.Soy mi forma de ver el mundo
Inexplicablemente, siempre he querido salvar el mundo. Así, con esa noción tan redentorista y religiosa. Una construida no solo por una fuerte influencia del catolicismo en mi infancia, sino también por las películas y los libros, factores que han sido siempre determinantes en mi vida. Al final, esa casi incapacidad de separar la ficción de la realidad ha desarrollado en mi inconsciente una visión optimista de la humanidad que me permite creer en la bondad de mi especie y la necesidad que todos tenemos de amor. Así elegí mi carrera, por unas ganas crecientes de ayudar desde que tengo uso de razón.Soy mis razones
Por encima de lo que decimos y/o hacemos, creo en el porqué de esos actos. Y en mí la respuesta ha sido una dualidad, tan pasional como analítica. Y es que soy mis ideas, mis emociones, mis pensamientos, mis ensimismamientos, mis miedos, mis inseguridades, mis ganas, mis anhelos, mis dudas... el torbellino de cosas que pasan por mi mente y han hecho de esta un caos que nunca he podido desenmarañar. Soy todo eso porque al final, confundida o no, es lo que me ha impulsado hasta este final que se convierte en un nuevo comienzo.
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Soy muchas más cosas, pero al final todo se desprende de un mismo origen, de mi contexto. Nací en un momento definido, de unas personas específicas, en un lugar determinado. Corren por mis venas las vidas de mis ancestros y lo que he aprendido en mi casa, mi barrio, mi escuela, mi pueblo... y yo doy cuenta de ello. Sobre esa base he vivido, pero muchas raíces se han desprendido de ese origen y se han afianzado al suelo sobre el que me edifico.
Soy los amigos que han llegado, se han ido y han permanecido.
Soy los lugares por los que he pasado, que he visitado y donde he vivido.
Soy los aprendizajes que he adquirido, que he refutado y que he desechado.
Soy los riesgos que he tomado, los pasos que he equivocado y los logros que he ganado.
Soy... soy el pasado y ahora el futuro. Hoy soy quien soy y seguramente, diferente a quien seré mañana.
